LA SINGULARIDAD DE LA ADOLESCENCIA
LA SINGULARIDAD DE LA ADOLESCENCIA
Consideramos que, para describir las peculiaridades del adolescente de hoy, es absolutamente imprescindible referirnos a la quiebra total de los valores y principios que carece en nuestra sociedad, lo que ha determinado ese estado de escepticismo y rebeldía del adolescente que se traduce no sólo en conductas antisociales, sino también en una falta de productividad y desarrollo de sus potencialidades. Creemos pues, que si bien es típico del adolescente en todas las épocas debido a la fase de transición por la que atraviesa la duda, ambivalencia, rebelión, sus crisis ideológicas y religiosas, etc. También típico del Inocente social, una crisis ética con todos los órdenes, coincidente con su crisis existencial. Esta coincidencia es el factor fundamental de la intensificación de su desequilibrio, do la acentuación profunda de aquellos rasgos que lo caracterizan, hasta el extremo que podemos afirmar que el adolescente de hoy se encuentra más incomprendido que nunca. Sabemos que es importante analizar y comprender su conducta desde el punto de vista de su evolución psicobiológica, que estará en íntima e inseparable interrelación con el medio que lo rodea; el medio sociocultural perturbado impactará al adolescente del mismo modo como aquel se afecta por la conducta ambigua, a medio camino entre la niñez y la adultez, de éste. No obstante, pensamos que el mundo en crisis de hoy, sociocultural, económica y políticamente caótico, al coincidir con la crisis normal del adolescente, está determinando en éste características bien definidas. Para comprender cabalmente estas peculiaridades hay que tener en cuenta siempre dicha interrelación funcionado como una totalidad, que separaremos sólo con fines didácticos.
DESARROLLO
La intensidad y rapidez de los cambios endocrinos, la maduración de los caracteres sexuales primarios y secundarios, el desarrollo óseo, etc., que ocurren en el adolescente, tienen resonancias psicológicas que gravitan enormemente en su conducta. En el varón aparecen ansiedades vinculadas a la no correspondencia con las expectativas sociales sobre la masculinidad, es decir temores a un subdesarrollo de los órganos genitales, lento desarrollo del vello o exceso del mismo, voz afeminada, poco volumen del tórax y defectos imaginarios de toda índole siempre vinculados al desarrollo corporal. En la mujer son frecuentes las fantasías sobro la aparición de la menstruación, cargadas de miedo y culpa, ansiedades hipocondríacas sobre el sub o hiperdesarrollo de senos y caderas, preocupaciones por el vello facial, corpulencia, etc. La menarca significa que adquirió el rol de mujer, que es capaz del amor y la maternidad, hechos que se vivencian negativamente por la cantidad de tabúes existentes. Podemos ver tres duelos importantísimos que realiza el adolescente:
➢ El duelo por el cuerpo infantil perdido.
➢ El duelo por el rol y la identidad infantil.
➢ El duelo por los padres protectores de la infancia.
Creemos que las conductas aparentemente irracionales del adolescente luchan contra los padres, grupos antisociales, ambivalencia afectiva, homosexualidad, delincuencia, etc. Tienen por objetivo el logro de su identidad, unido inexorablemente en estos momentos sociales en que vivimos, a otro objetivo: La reconstrucción de nuevos valores a que nos referiremos más adelante. El sentimiento de identidad del ego, es la confianza confirmada de que la igualdad interna y la continuidad coinciden en la igualdad y la continuidad del significado que uno ha adquirido para los otros. La rapidez del crecimiento del cuerpo, es justamente lo que determina la inseguridad y dudas del adolescente sobre la validez de su igualdad interna y continuidad que era aceptada por los demás hasta ese momento y que él siente ahora distinto; se desorienta y busca desesperadamente nuevos roles, tanto en lo ocupacional como en lo sexual, que lo definan y respondan a las expectativas del medio, cayendo en osta búsqueda en conductas exageradas.
CONCLUSIÓN
En síntesis, la singularidad del adolescente actual consiste en la vivencia que posee de, encontrarse hoy más solo que nunca, desarraigado de los vínculos primarios y sin haber encontrado todavía otros, lo que lo lleva a una ardorosa búsqueda de nuevos valores con los cuales poder identificarse. Esta búsqueda significa un intento de comunicación con los otros, con sus padres, con los educadores, con los gobernantes y con todos aquellos que de alguna manera son responsables de que hallen un sentido positivo en la existencia.
me sirvió de mucho
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